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La anoftalmia es la ausencia congénita o adquirida del globo ocular. Puede deberse a una alteración durante el desarrollo embrionario o a la necesidad de extirpar el ojo (enucleación o evisceración) por causas traumáticas, tumorales o infecciosas.

Aunque se trata de una condición médica poco frecuente, su abordaje requiere una visión integral: funcional, estética y emocional. El objetivo es lograr una apariencia natural y armónica de la zona ocular, además de mantener el volumen orbitario y permitir el uso de una prótesis ocular en condiciones óptimas.

Tipos de anoftalmia

  • Congénita: el ojo no se desarrolla total o parcialmente durante la gestación.
  • Adquirida: pérdida del ojo tras cirugía por enfermedad, trauma o complicación médica.

Enfoque reconstructivo

El tratamiento depende de la edad, la causa y el estado de los tejidos perioculares. En pacientes adultos, suele realizarse en varias fases, combinando:

  • Implantes orbitarios para mantener el volumen
  • Cirugía de párpados (si existe retracción, hundimiento o malposición)
  • Reajuste del fondo de saco conjuntival para facilitar el porte de prótesis
  • Cejaplastia o blefaroplastia en casos donde se necesita simetría facial
  • Coordinación con un técnico ocular protésico para una prótesis estética personalizada

Objetivos

  • Mantener el volumen y la simetría facial
  • Facilitar el uso cómodo y estético de la prótesis
  • Mejorar el contorno de párpados, ceja y apertura ocular
  • Restaurar la confianza y calidad de vida del paciente

En pacientes pediátricos

La anoftalmia congénita requiere un seguimiento estrecho desde el nacimiento, con expansores orbitarios progresivos que estimulen el crecimiento facial simétrico. La colaboración con pediatras, genetistas, psicólogos y protésicos es esencial en estos casos.